Ver Rábano silvestre.
Rhapanus sativus, rábano cultivado.
Esta ampliamente cultivando, existiendo numerosas variedades.
Se cree que procede del sur de Asia y fue muy utilizado en la antiguedad.
Planta: anual o bienal.
Raíz gruesa, carnosa, muy variable en cuanto a la forma y al tamaño, de piel roja, rosada, blanca, pardo-oscura o manchada de diversos colores.
Tallo: breve antes de la floración, con una roseta de hojas. Posteriormente, cuando florece la planta, se alarga alcanzando una altura de 0,50 a 1 m, de color glauco y algo pubescente.
Hojas: basales, pecioladas, glabras o con unos pocos pelos hirsutos, de lamina lobulada o pinnatipartida, con 1-3 pares de segmentos laterales de borde irregularmente dentado; el segmento terminal es orbicular y más grande que los laterales; hojas caulinas escasas, pequeñas, oblongas, glaucas, algo pubescentes, menos lobuladas y dentadas que las basales.
Flores: dispuestas sobre pedicelos delgados, ascendentes, en racimos grandes y abiertos; sépalos erguidos; pétalos casi siempre blancos, a veces rosados o amarillentos, con nervios violáceos o púrpura; 6 estambres libres; estilo delgado con un estigma ligeramente lobulado.
Fruto: silicula de 3-10 cm de longitud, esponjoso, indehiscente, con un pico largo. Semillas globosas o casi globosas, rosadas o castano-claras, con un tinte amarillento; cada fruto contiene de 1 a 10 semillas incluidas en un tejido esponjoso.
Las raíces y las hojas crudas o cocinadas.
Se dice que los rábanos constituyen el mayor remedio antiescorbútico, la razon se encuentra en la gran cantidad de vitamina C.
El jugo del rábano exprimido utilizado externamente ayuda a curar las heridas de la piel y favorece la cicatrización en casos de quemaduras o congelaciones.