Linum usitatissimum
Es originario de la región de los ríos Nilo, Eufrates y Tigris.
El lino se cultiva en casi todos los climas, en Canada, en Egipto, en Argentina, en Uruguay, en España, en Francia, en Rusia y a más de 4000 msnm se le ve crecer en Suiza.
En los países templados o frios, cerca de la orilla del mar, es donde suministra como planta filamentosa los productos más selectos; estos países son Inglaterra, Francia, Belgica, Holanda y Livonia, aunque el productor más grande del mundo es Canada
Es una planta herbácea de la familia de las linaceas.
Su tallo hueco y cilíndrico crece recto hasta una altura de entre 70 cm a 1,20 m; tiene hojas angostas y puntiagudas, de 2-4 cm × 3 mm dispuestas alternativamente en toda su longitud; las flores colocadas en el extremo de las ramas, presentan cinco pétalos de color azul claro.
El fruto es una cápsula casi redonda terminada en punta en la parte superior. Se divide interiormente en diez cavidades en cada una de las cuales hay una semilla de color oscuro, brillante y de forma aplastada y larga.
Las semillas de lino (linaza) pueden usarse también como alimento. Son especialmente recomendables para los diabéticos, por su escaso porcentaje de glucidos, y su elevado contenido en proteinas y lipidos (grasas)
Estreñimiento cronico, pues lubrica el conducto digestivo, haciendo que las heces sean más blandas. Además, regenera la flora intestinal, regulando los procesos de putrefacción y fermentación. Su efecto resulta muy evidente, pues en caso de descomposición intestinal, las heces pierden su olor putrido.
Gastritis, duodenitis y úlcera gastroduodenal: Presenta una acción antiinflamatoria y emoliente, que favorece la regeneración de la mucosa digestiva danada. Se recomienda tomar las semillas de lino en decocción como complemento, asociadas al tratamiento especifico de estos procesos.
Inflamaciones de las vias respiratorias y de las urinarias: bronquitis y cistitis, especialmente; por su efecto emoliente y suavizante sobre las mucosas.
En aplicaciones externas, las semillas molidas y mezcladas con agua en forma de papilla, se emplean para la preparación de cataplasmas calientes sobre los abscesos, las erupciones dermica y las úlceras.
Las cataplasmas de harina de linaza se aplican siempre que se requiera calor constante: catarros y bronquitis, dolor menstrual, dolores cólicos del abdomen (renales o biliares), espasmos intestinales, picaduras de insectos, abscesos y furúnculos. Tienen una acción resolutiva, antiespasmódica, sedante y antiinflamatoria, además de mantener el calor durante mucho tiempo.
El aceite de linaza se utiliza como suavizante de la piel en caso de eccemas, piel reseca, quemaduras leves y dermatosis en general.
Se puede preparar una sencilla cataplasma útil en erupciones de la piel, mezclando harina fresca de linaza con agua hervida, preferiblemente destilada. La cantidad de agua sera la suficiente para crear una pasta consistente para aplicar sobre la piel.
Mezclar un par de cucharaditas de semillas trituradas de lino con un poco de agua, de forma que quede una pasta más bien líquida. Tomar dos o tres veces al día.
A una taza de agua fria añadir una cucharadita de semillas de lino, dejando reposar unas cuantas horas. Antes de hacer los gargarismos se debe calentar y filtrar.
Su tallo se utiliza para confeccionar telas, cuerdas, etc.
Otoño.