Davallia canariensis, rabo de cochino.
500-1.500 m
Macaronesia, Península Ibérica (Galicia, Asturias, sur de Andalucía…), norte y este de África.
Este pequeño y grácil helecho, ampliamente distribuido por toda la geografía de nuestro archipielago, surge de un grueso y alargado rizoma serpenteante, muy macizo, de color verde claro, densamente recubierto de largas escamitas pardas o doradas, y sujeto al terreno por unas finas raicillas de color negruzco.
Sus elegantes frondes, levantadas o algo arqueadas, de 15-40 cm de longitud y color verde intenso, están sujetas al rizoma por un largo peciolo (estipite), liso, recio, cilíndrico, articulado en su base y ligeramente acanalado. La lamina foliar, casi glabra, coriacea y de contorno anchamente triangular, se divide hasta tres o cuatro veces, inicialmente en tres grandes segmentos lanceolados y luego en pinnas cada vez más pequeñas, hasta llegar a las minusculas hojuelas bidentadas del ultimo orden.
Los esporangios se reunen en soros situados en el ápice de las pinnulas, protegidos por un indusio en forma de urna o de copa; las esporas son amarillentas y de forma arriñonada. Ecología: Especie de carácter rupicola o epifitico, frecuente tanto en malpaises y pedregales de las zonas bajas, como en areas boscosas del monteverde. Prefiere rincones algo húmedos y sombríos, aunque se adapta perfectamente a lugares bien soleados. Como epifito suele colonizar troncos de palmeras y otros grandes arboles, llegando a formar pequeñas colonias de singular belleza.
Las frondes se secan a finales de la primavera, para rebrotar de nuevo cuando el verano toca a fin, bastante antes de la llegada de las primeras lluvias otonales.
Esporulación: La maduración de las esporas se produce en los meses de invierno y primavera.
Reproducción: Por esporas y por division del rizoma.
Con los rizomas secos, machacados y mezclados con agua o leche, preparaban los aborígenes canarios los aguamanes: una especie de tortas que, después de cocinadas o tostadas sobre unas piedras calientes, les servían de alimento. En épocas más recientes, de gran escasez en las Islas, se añadian los rizomas de las batatillas a los de la helechera (Pteridium aquilinum), para elaborar los tristemente famosos bollos de jelecho, rudimentarios panecillos que servían de sustento cotidiano a la población más desfavorecida.
En algunos lugares aún se emplean sus rizomas y frondes tiernas como forraje para los animales.
Propiedades medicinales: A la infusión o cocimiento del rizoma, previamente pelado y tostado, se le atribuyen multiples propiedades curativas: baja la fiebre, favorece la expectoración y la sudoración, ayuda a regular las menstruaciones, alivia los dolores moderados, etc.