Ver Angelica silvestre.
Angelica archangelica, Angelica.
Crece salvaje en Finlandia, Suecia, Noruega e Islandia, en la mayor parte de los países del norte.
Junto a los riachuelos de montaña.
Familia: Umbeliferas.
Planta herbácea vivaz, bienal o perenne, de entre 50 y 200 cm.
Las hojas son folioladas, bipinnadas o tripinnadas, de lóbulos oblicuos y de borde aserrado. Los peciolos, envainantes, recubren el tallo, que es hueco y rallado, muy ramificado y coronado por umbelas dobles de 30-40 radios de hasta 4 cm. De diámetro cada uno, llegando a alcanzar las umbelas los 25 cm. de diámetro.
Los frutos son ovales, acostillados y alados.
Florece de Mayo a Septiembre, siendo dichas flores blanco-verdosas, con un fuerte olor a miel.
Los tallos verdes crudos o se caramelizan para comerlos en pasteles.
El aceite de las semillas y de la raíz se utiliza en la confección de licores
Las hojas tiernas pueden formar parte de platos de verdura, sopas y pures.
Los tallos frescos pelados sirven para preparar compota.
En Laponia los tallos florales previos a la formación de flor se comen pelados y crudos, con un sabor similar al de la manzana.
La raíz seca y molida se emplea como condimento de salsas, sopas y asados.
La infusión de las semillas trata la inapetencia y los dolores digestivos.
La cocción de flores y hojas frescas facilita la recuperación de fuerzas y actua como tónico nervioso en nuestro organismo.
La infusión de la raíz fresca trata las malas digestiones.
La cocción de flores y tallos frescos combate las afecciones intestinales.
Es posible confundirla con otras umbeliferas tóxicas, incluso mortales, como la Cicuta y la Cicuta acuatica (Cicuta virosa).